¿Cómo serán tus finanzas personales en el 2036? (Y por qué debes empezar a prepararte hoy)

Josué Rodríguez Salas

Josué Rodríguez Salas

CEO de Sirú | Soluciones de inclusión financiera, bienestar financiero y desarrollo de PYMES para Centroamérica

19 de febrero de 2026

Hace apenas una década, muchos veían la inteligencia artificial como un tema lejano, de ciencia ficción o reservado a Silicon Valley. Hoy es una herramienta que usamos todos los días… incluso para leer este artículo. Pero lo que viene en los próximos diez años cambiará la forma en que compramos, trabajamos, ahorramos e incluso soñamos.

1. Precios a la baja: cuando los robots trabajan 24/7

Las fábricas del futuro operarán sin descanso, impulsadas por robots y sistemas de IA que no duermen ni piden vacaciones. ¿El resultado? Una caída significativa en el costo de producción.

Según el McKinsey Global Institute (2023), en industrias como la manufactura automotriz, la mano de obra representa hasta un 22% del costo total. En sectores como confección o ensamblaje electrónico, esta cifra puede superar el 35%. Si estos costos se reducen, los productos como un automóvil nuevo podrían bajar entre un 10% y un 30% en precio final para el consumidor.

Ejemplo: una cirugía asistida por IA en EE.UU. que hoy cuesta $20.000 podría costar $5.000 con procedimientos automatizados, según proyecciones de Mayo Clinic (2022). Pero cuidado: precios más bajos no garantizan una vida más barata si no tenemos empleo para pagarla.

2. ¿Y el empleo?

La automatización no solo afecta fábricas. La IA ya está reescribiendo tareas en contabilidad, diseño, educación, salud y hasta consultoría. Según el informe de PwC (2024), hasta un 40% de los trabajos actuales podrían verse afectados para 2035, sobre todo aquellos basados en tareas repetitivas o predecibles.

Por eso, ya se discute seriamente la creación de un salario mínimo mensual pagado por el Estado (renta básica universal). Propuestas como las de Philippe Van Parijs y Guy Standing (2020) plantean que, si las máquinas generan tanta riqueza, parte de esa riqueza debe garantizar un mínimo vital a las personas. Esta idea gana tracción en países como España, Corea del Sur y Canadá, que ya están realizando pilotos.

3. Pocas personas, muchos cambios

La caída en la tasa de natalidad es otro factor determinante. Con menos nacimientos, los sistemas de pensiones, salud pública y transporte se verán desafiados por la falta de escala. La OCDE estima que más de la mitad de sus países tendrán tasas de reemplazo poblacional bajo el 2.1 antes de 2040.

Menos personas significa menor recaudación fiscal y mayor presión sobre los sistemas públicos. Por eso, el futuro requiere no solo más inversión, sino mejor gestión del gasto.


¿Y el modelo GADIP™ en el 2036?

El modelo GADIP™ de Sirú (que analiza la relación de las personas con el Gasto, Ahorro, Deuda, Ingreso y Patrimonio) también deberá evolucionar para adaptarse a este nuevo mundo.

Gasto:

El consumo será más inteligente y menos posesivo. ¿Para qué tener un carro si puedo alquilar uno autónomo desde el celular? ¿Para qué llenar mi casa de objetos si tengo acceso bajo demanda? El gasto se convertirá en flujo, no en acumulación.

Ahorro:

Con una esperanza de vida cercana a los 90 años, el ahorro para el retiro será más necesario, pero también más estratégico. Las personas deberán ahorrar para periodos más largos, pero de forma más flexible, usando herramientas tecnológicas para simular escenarios y anticipar necesidades.

Deuda:

La deuda del futuro será más consciente. Ya no se pedirá dinero solo para consumir, sino para invertir en bienestar: salud, longevidad, educación continua y adaptación tecnológica. Los algoritmos podrán advertirnos si una deuda compromete nuestra estabilidad a mediano plazo.

Ingreso:

Además del trabajo, las personas contarán con múltiples fuentes: salario mínimo mensual del Estado (renta básica universal), ingresos por microtrabajos digitales, mentorías virtuales, contenidos generados con IA, entre otros. Será vital enseñar a las personas a gestionar varios ingresos y maximizar su valor.

Patrimonio:

El activo más valioso será el tiempo… y el conocimiento. La propiedad de casas y carros disminuirá. Los activos digitales (como licencias de software, derechos de autor, reputación digital o robots domésticos) ganarán protagonismo.


Reflexión final: no se trata de tener miedo, sino de prepararse con inteligencia

El mundo que viene no será más fácil… pero sí puede ser más justo, más eficiente y más accesible para todos. Con precios más bajos, una salud más preventiva y tecnología al servicio de la vida cotidiana, podríamos vivir más y mejor.

Pero nada de eso será posible sin educación financiera. Porque de nada sirve tener acceso a nuevas herramientas si no sabemos usarlas para nuestro bienestar.

En Sirú, creemos que preparar a las personas hoy es la clave para aprovechar las oportunidades del mañana. A través del modelo GADIP™, programas de planificación y plataformas como Sirú App, estamos sembrando ese futuro.


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