Josué Rodríguez Salas
CEO de Sirú | Soluciones de inclusión financiera, bienestar financiero y desarrollo de PYMES para Centroamérica
4 de febrero de 2026
Durante años hablamos de crecimiento económico como si fuera sinónimo automático de empleo. Ya no lo es.
La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización están acelerando el PIB… pero no están creando empleo al mismo ritmo. Y eso cambia todo.
Según estimaciones del World Economic Forum, cerca del 23% de los puestos de trabajo actuales podrían transformarse o desaparecer antes de 2027, especialmente en tareas administrativas, repetitivas y de servicios transaccionales. El crecimiento sigue… pero deja gente atrás.
Aquí aparece la primera pregunta incómoda: ¿Qué hacemos con las personas que el crecimiento ya no absorbe?
La respuesta no puede ser solo “más capacitación para empleos que no van a existir”. Tiene que incluir algo más estructural: capacitar para crear valor, no solo para buscar salario.
El emprendimiento bien acompañado —no el romanticismo del “sé tu propio jefe”— es una herramienta de mitigación del desempleo estructural cuando el mercado laboral deja de crecer al ritmo de la economía.
No como parche. Como política económica.
Propiedad intelectual local: riqueza que no se va en un contenedor
Segundo punto incómodo: Los países no se vuelven ricos solo produciendo más. Se vuelven ricos cuando capturan valor.
Y ahí la propiedad intelectual de las PYMES importa más de lo que solemos admitir.
Países como Corea del Sur, Finlandia o Israel entendieron esto hace décadas: apoyar empresas locales con capacidad de diseñar, patentar, diferenciar y escalar productos propios multiplica el impacto del crecimiento.
No es casualidad que:
- Corea del Sur invierta más del 4% de su PIB en I+D
- Israel supere el 5%
- El promedio de la OCDE ronde el 2,7%
Costa Rica, en cambio, invierte menos del 0,5% del PIB en I+D.
El resultado es claro: producimos bien, pero capturamos poco.
Cada PYME que logra diferenciar su producto, proteger su marca, exportar conocimiento y no solo mano de obra, construye riqueza que se queda en el país. Eso no es solo desarrollo empresarial: es estrategia país.
Globalización fragmentada, renta global y el elefante en la zona franca
Tercer tema —el más incómodo—: la globalización ya no es la misma.
Hoy hablamos de friendshoring, bloques regionales y desfragmentación de cadenas globales. A eso se suma la discusión internacional sobre una renta global mínima corporativa, impulsada por la OCDE y respaldada por más de 140 países.
¿Qué implica esto para Costa Rica?
Que la ventaja fiscal de las zonas francas se va a reducir estructuralmente. No desaparecerá de un día para otro, pero sí perderá peso relativo como motor exclusivo de crecimiento.
Hoy, las zonas francas aportan cerca del 14% del PIB, una porción significativa del empleo mejor remunerado y gran parte de la IED. Pero depender de un solo motor —por eficiente que sea— es un riesgo macroeconómico.
Si la inversión extranjera se desacelera, ¿qué queda?
Queda lo que siempre debió estar ahí: empresas locales fuertes, con productos exportables, gobernanza, capacidad financiera y visión de largo plazo.
Y eso no se construye solo desde el mercado. Se construye con banca, desarrolladoras de negocios e instituciones públicas trabajando juntas, de forma sostenida, no episódica.
No es ideología. Es gestión de riesgo país.
Promover el emprendimiento no es un discurso “pro-PYME”. Es una estrategia de resiliencia económica frente a:
- Desempleo tecnológico
- Menor captura de valor local
- Cambios en las reglas fiscales globales
En Sirú Financiero trabajamos justo en ese punto de intersección: desarrollo de capacidades financieras, gobernanza, sostenibilidad y gestión estratégica para que las PYMES puedan crear valor real y escalar, no solo sobrevivir.
No desde el entusiasmo vacío. Desde estructura, método y acompañamiento en el tiempo.
Porque el futuro no se improvisa. Se diseña… o se padece.
En una próxima edición voy a compartir acciones concretas que pueden acelerar este proceso en Costa Rica: desde banca, política pública y desarrollo empresarial.


