Josué Rodríguez Salas
CEO de Sirú | Soluciones de inclusión financiera, bienestar financiero y desarrollo de PYMES para Centroamérica
16 de junio de 2026
Por Josué Rodríguez Salas | Director Sirú Financiero
Durante años hemos hablado de inclusión financiera como si el problema fuera únicamente abrir la puerta del sistema financiero.
Más cuentas. Más créditos. Más productos. Más canales digitales.
Pero después de trabajar con PYMES, emprendedores, empresarias, programas de desarrollo empresarial y entidades financieras, en Sirú hemos llegado a una convicción muy clara:
La inclusión financiera de las PYMES no empieza cuando una entidad aprueba un crédito. Empieza mucho antes: cuando una empresa se vuelve legible, financiable y gestionable para el sistema financiero.
Y ese es el reto que queremos abordar.
No desde la teoría. No desde una charla bonita de dos horas con café, galleta y foto para redes. Eso tiene su lugar, pero no cambia carteras.
El verdadero reto es más profundo: preparar cohortes de PYMES para que puedan acceder a financiamiento con brechas identificadas, trabajadas y documentadas; con un plan de crecimiento claro; con una fuente de inversión razonable; y con una relación más madura con las entidades financieras.
Eso es inclusión financiera aplicada a PYMES.
La voz de las PYMES: “sí queremos crecer, pero no siempre sabemos cómo financiarnos”
Cuando una PYME se acerca a una entidad financiera, muchas veces llega con una necesidad real: comprar maquinaria, ampliar inventario, contratar personal, abrir un nuevo local, exportar, invertir en tecnología, sostener capital de trabajo o sobrevivir a una temporada difícil.
Pero detrás de esa necesidad aparecen preguntas que no siempre están resueltas:
- ¿Cuánto dinero necesito realmente?
- ¿Es deuda o capital?
- ¿Puedo pagar esa cuota sin ahogar mi flujo de caja?
- ¿Tengo estados financieros razonables?
- ¿Mi CIC personal y empresarial cuenta la historia correcta?
- ¿La inversión aumenta ventas, margen, productividad o resiliencia?
- ¿Tengo garantías?
- ¿Tengo capacidad de gestión para ejecutar el plan?
Aquí aparece una verdad incómoda: muchas PYMES no son rechazadas porque no tengan potencial, sino porque llegan mal preparadas.
No tienen un mal negocio. Tienen una mala traducción financiera de su negocio.
Y si la entidad financiera no puede leer bien el riesgo, lo más probable es que no financie. O que financie mal. Y financiar mal no es inclusión: es vulnerabilidad con intereses.
La voz de las entidades financieras: “queremos colocar, pero no podemos comprar riesgo a ciegas”
Del otro lado de la mesa, los bancos, cooperativas y entidades financieras también tienen un reto real.
Quieren crecer en el segmento PYME. Quieren ampliar cartera. Quieren colocar crédito productivo. Quieren vender soluciones de pago, cuentas empresariales, planillas, POS, pasarelas, tarjetas de crédito empresariales, seguros, factoring, leasing y servicios digitales.
Pero también deben cuidar la mora, la calidad de cartera, la suficiencia patrimonial, la reputación y la sostenibilidad de su modelo de negocio.
El gerente PYME de una entidad financiera vive en una tensión permanente: necesita originar negocio, pero no puede abrir la puerta a expedientes débiles.
Y aquí está la oportunidad.
La inclusión financiera no debería verse como un programa de responsabilidad social desconectado del negocio. Bien diseñada, puede ser una estrategia comercial, de gestión de riesgo, de sostenibilidad y de desarrollo de cartera.
Una entidad financiera puede invertir en programas PYME por varias razones estratégicas:
- Primero, porque quiere entrar o crecer en la categoría PYME, especialmente en el caso de cooperativas de ahorro y crédito que desean diversificar su cartera.
- Segundo, porque necesita gestionar riesgos en sectores vulnerables o clientes actuales que requieren acompañamiento para sostenerse y crecer.
- Tercero, porque quiere promover cross-selling y up-selling en su cartera actual: más uso de internet banking, pagos de planilla, pagos a proveedores, tarjetas empresariales, POS digitales, pasarelas de pago y soluciones de tesorería.
- Cuarto, porque quiere acceder a nuevos clientes de mayor calidad, previamente diagnosticados y preparados.
- Quinto, porque la sostenibilidad financiera ya no se mide solo por buenas intenciones. Con estándares como NIIF S1 y NIIF S2, las organizaciones enfrentan una mayor presión por entender los riesgos y oportunidades relacionados con sostenibilidad, clima, flujos futuros, acceso a financiamiento y costo de capital. Para una entidad financiera, la pregunta ya no es solo cuánto coloca, sino qué tan responsable y resiliente es la cartera que está construyendo.
La voz de Sirú: una Desarrolladora de Negocios para preparar PYMES financiables
En Sirú nos hemos propuesto construir una respuesta replicable y escalable para Centroamérica:
Ser una Desarrolladora de Negocios especializada en inclusión financiera para PYMES.
¿Qué significa eso?
Significa que no vemos a la PYME únicamente como sujeto de crédito. La vemos como una empresa en proceso de maduración.
Antes de pensar en crédito, analizamos brechas.
Antes de hablar de cuota, revisamos flujo.
Antes de recomendar deuda, evaluamos si necesita reestructura, capital, inversión familiar, equity, leasing, factoring, cooperativa, fintech o simplemente ordenar su casa financiera.
Antes de presentar una empresa a una entidad financiera, necesitamos entender si está lista.
Por eso proponemos clasificar a cada empresa en rutas de financiamiento:
- Ruta A: Bank-ready. La empresa está lista para presentarse a una entidad financiera. Tiene claridad documental, flujo, propósito de inversión y capacidad de pago razonable.
- Ruta B: Bankable con correcciones. La empresa es viable, pero debe corregir brechas: documentos, formalización, flujo, garantías, estructura financiera o claridad del plan de inversión.
- Ruta C: Reestructura o refinancia. La empresa no debería tomar nueva deuda para crecer hasta ordenar sus pasivos, mejorar liquidez y recuperar margen de maniobra.
- Ruta D: No banca, sí alternativas. La empresa puede financiarse, pero quizá no mediante banca tradicional. Puede requerir cooperativas, financieras, fintech, proveedores, factoring, leasing u otras soluciones.
- Ruta E: FFF / Equity. La empresa necesita capital, no deuda. Puede recurrir a familia, amigos, fundadores o inversionistas, pero con gobernanza mínima, acuerdos claros y reglas por escrito. Porque mezclar familia, plata y falta de contratos es como hacer rafting sin casco: emocionante, pero innecesariamente peligroso.
La nueva inclusión financiera es también inclusión digital y transaccional
Hoy las entidades financieras tienen una oportunidad que antes no existía con tanta fuerza: convertir la operación diaria de la PYME en información útil para evaluar, acompañar y financiar mejor.
Cuando una PYME utiliza internet banking para pagar proveedores, planilla y servicios, deja trazabilidad. Cuando cobra con POS, pasarela de pago o enlaces digitales, genera evidencia de ventas. Cuando usa tarjetas empresariales para caja chica, ordena gastos. Cuando separa las finanzas personales de las empresariales, mejora la lectura del negocio. Cuando digitaliza sus cobros y pagos, deja de ser una empresa invisible.
Y en inclusión financiera, la invisibilidad es carísima.
Carísima para la PYME, porque limita su acceso a crédito.
Carísima para la entidad financiera, porque le impide comprender mejor el riesgo.
Carísima para el país, porque deja potencial productivo fuera del sistema.
El reto: programas sostenibles, medibles y con retorno
Si queremos que los programas de inclusión financiera para PYMES sean sostenibles, debemos hablar el idioma de quienes toman decisiones en entidades financieras.
No basta con decir: “impactamos a 100 empresas”.
La pregunta correcta es:
- ¿Qué pasó después?
- ¿Cuántas empresas fueron bank-ready?
- ¿Cuántas corrigieron brechas?
- ¿Cuántas abrieron cuenta empresarial?
- ¿Cuántas empezaron a usar pagos digitales?
- ¿Cuántas colocaron crédito?
- ¿Cuántas mejoraron su flujo?
- ¿Cuántas redujeron vulnerabilidad financiera?
- ¿Cuántas permanecieron activas después de 12, 18 o 24 meses?
- ¿Cuánto aumentó el uso de POS, pasarelas, planilla, proveedores, tarjetas, seguros o servicios digitales?
- ¿Cuál fue el retorno financiero y social de la inversión?
Ese es el cambio de paradigma. Una entidad financiera no debería invertir en programas PYME únicamente porque “se ve bien”. Debería hacerlo porque puede mejorar la calidad de sus prospectos, fortalecer su cartera, aumentar la vinculación de sus clientes, generar comisiones, reducir riesgo, producir datos transaccionales y demostrar impacto en las comunidades donde opera.
Inclusión financiera sin medición es narrativa.
Inclusión financiera con medición es estrategia.
El manifiesto de Sirú
En Sirú creemos que Centroamérica necesita una nueva generación de programas de desarrollo empresarial.
Programas que no se queden en capacitación.
Programas que no confundan motivación con preparación.
Programas que no lleven a las PYMES a tocar puertas financieras sin haber ordenado primero su historia.
Programas que entiendan a la PYME, pero también entiendan a la entidad financiera.
Programas que preparen empresas para crecer, financiarse y sostenerse.
Porque una PYME financiable no es solo una empresa que recibe crédito.
Es una empresa que entiende sus números, conoce sus brechas, proyecta su crecimiento, ordena su flujo, digitaliza su operación, construye historial y conversa con el sistema financiero desde una posición más madura.
Ese es el puente que queremos construir.
Entre la voz de las PYMES, que necesitan crecer.
La voz de las entidades financieras, que necesitan colocar con criterio.
Y la voz de Sirú, como Desarrolladora de Negocios, que puede preparar empresas para que esa conversación deje de ser una apuesta y se convierta en una decisión mejor informada.
La inclusión financiera de las PYMES no empieza con crédito.
Empieza con preparación.
Y ese es el trabajo que estamos listos para escalar en Centroamérica.
Referencias
Academia de Centroamérica. (2026). Aporte de las MiPymes al desarrollo de Costa Rica. Academia de Centroamérica.
Banco Mundial. (2025). SME Finance. World Bank Group.
BIS. (2025). How far can digital innovation improve credit to small firms in emerging market economies? Bank for International Settlements.
Cámara de Industrias de Costa Rica, Universidad de Costa Rica y Sistema de Banca para el Desarrollo. (2025). Informe Nacional: El emprendimiento en Costa Rica 2024/2025.
IFC. (2025). MSME Banking in the Digital Era. International Finance Corporation.
IFRS Foundation. (2024). IFRS S1 General Requirements for Disclosure of Sustainability-related Financial Information y IFRS S2 Climate-related Disclosures.
OECD. (2026). Financing SMEs and Entrepreneurs 2026: An OECD Scoreboard. OECD Publishing.
SUGEF. (s. f.). Centro de Información Crediticia. Superintendencia General de Entidades Financieras.


